sábado, 7 de noviembre de 2015

Yo, contra yo, contra yo, contra nosotrxs

A veces tengo una duda radical sobre mi visión acerca del mundo humano.

Me pregunto si hay que apoyar el progreso como fín en sí mismo y ser condenadxs a morir de éxito como liberal-capitalistas que somos, o si hay que reivindicar la necesariedad del mundo natural como apoyo necesario e indubitable de todo desarrollo personal.

Tengo mis dudas, las cosas de la naturaleza y los árboles y el canto de los pájaros no me conmueven, pero supongo que ese problema será mío, la arquitectura urbana moderna, con su neurótica forma de extenderse y desarrollarse tiene su punto para pensar, pero lo que es vivir en ella acaba convirtiéndote en enfermx mental (Cosa que a título social me importa poco, pero igual a título individual, igual tendría que pensármelo.)

Por otra parte ¿Quién no querría ver al ser humano revolcandose con vergüenza en su propio fracaso?
Sería estupendo volver a ser aborígenes, y trabajar la tierra y todo eso, pero, que lo desee yo tampoco va a cambiar nada, y la autovía de peaje con carril de velocidad que sigue el ser humano en conjunto es hacia su destrucción, así que cogeré palomitas mientras corréis desesperados a tratar de ver cual es vuestra esencia cuando esté al borde de sobrepasar el límite la olla exprés social sobre la que bailamos y nos regodeamos mirándonos unxs a otrxs diciéndonos que nunca jamás llegará a hervir, mientras el vapor nos despelleja ya los pies. Continuad vuestro teatro, porque total, no parece que vayáis a dejar de ser gilipollas de momento.


¿Decadencia industrial extrema o ese aburrido color clorofila?
¿La última oportunidad del ser humano, o insistir en las debilidades del ser humano para acabar por la vía rápida con este experimento fallido que es la sociedad postmoderna?

Tan solo con ver al mundo al borde de un cataclismo me conformaría, ¿Tú seguirías yendo al trabajo si pasado mañana se acabara el mundo? Entonces ¿Por qué ahora sigues yendo?
En el fondo sois unos cobardes, todos firmaríais sin dudarlo un apacible atardecer sin dolor creyendo que sois algo, antes que enfrentar la cruda realidad de que no sois mas que lo que quisisteis construir con vosotros mismos.

Ser piel roja sería justo, hermoso, incluso tendría su punto de divertido, pero por nada del mundo querría yo perderme vuestro hundimiento, así que yo no me bajo de este autobús dirección Apocalipsis, ¡Cantemos mucho mas jodidamente alto! ¡Subamos el volumen de la música para no escuchar los gritos desgarrados de la escoria del sistema! ¡Finjamos que nos importa ser felices! ¡Finjamos ser felices! y apretemos el gatillo sonriendo mientras susurramos lo malo que fue el progreso, o lo necesario que era volver a ser animales, o cualquiera de esas excusas que nos contamos hoy para no hablar de nuestros problemas de verdad.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Limpio

Limpio, eso dicen los análisis, en masculino, limpio, ya no hay en mi sangre mas que sangre, y levotiroxinas de sodio, pero no importa porque he dado negativo en tóxicos. Puedo mirarla y no hay deseo, ni ganas de pintar ni liar, solo asco físico y una insana ansiedad que calmo con tabaco en lugar de diazepam.

Yo preferiría no mirarla, pero cuando se lleva tanto tiempo con el enganche, uno ya no tiene amigos que no se dediquen al negocio.

Pero yo ya no, no tengo que combatir la adicción, eso ya paso, solo el aburrimiento, el aburrimiento es mucho peor cuando tienes que volver al mundo que cuando ya estabas allí, es algo tan angustioso que solo se puede combatir con rutina, la única manera de dejarla es sustituirla por trabajo, dolor y sueño, hasta que un día dejas de pensar en ella, así, sin mas, como dejas de pensar en tu infancia y tu existencia vuelve (o empieza a ser) útil para la sociedad, si es que eso sirviera para algo, pero yo no, yo voy a cambiarla por un material mucho mas duro, no me dejé arrastrar por lo que se debe hacer nunca, tampoco ahora, un material durísimo, amar, como si en ello me fuera la vida, amar rápido, profundo y fuerte, mientras dure y hasta entonces, como si fuera a ser eterno, tan eterno como era un día sin ella.

A Belén, por haberme devuelto la fé en mí.

domingo, 2 de agosto de 2015

Al Lorca de Triunfo (Granada)

Poema dedicado a la infame estatua que le dedicaron a Federico García Lorca a tan solo unos metros de la opresiva bandera constitucional del Triunfo.

Te mataron, hermano, y callaron,
te exiliaron, compañero, y nos silenciaron,
siervos cobardes de la España patrañosa,
fascistas, que se atreven a esculpirte.

Te mataron mi camarada y que no mientan
fue por política, fue por homosexual,
fue un chivato anónimo, y que no mientan,
te arrancaron hasta la muerte, y fingen homenajearte.

¿Dónde te dejarían chulazo granaíno
Que todavía susurran tu nombre a veces
los ancianos que te leían a escondidas?
¿Bajo qué cuneta descansarán tus huesos?
¿En qué biblioteca faltarán tus libros?

sábado, 11 de julio de 2015

Cubo número 48 (Síntesis acelarada de un sueño)

Suenan de nuevo las sirenas, perforando
mis timpanos en un chirrido agudizante
que me obliga a despertar, corriendo
para no llegar tarde de nuevo a mi infinitesimal
puesto.

El reloj recorrerá de nuevo, demasiado lento,
las veintiocho horas que se impusieron
para fomentar la productividad en todos los sectores,
las caras siguen siendo las mismas, con mas maquillaje.

Las drogas, el entretenimiento, la ropa, los ascensos,
los libros, las películas, el lenguaje, controlados
estatalmente, se proyectan falsos al reflexionar mínimamente
sobre el concepto matriz, nadie lo hace.

Nunca saltará la chispa, las rebeliones se pactan,
una vez al mes, para no molestar en sus tareas,
informes, y procesos al Poder.

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Aunque a veces imagino al ser humano
huyendo al río, al monte, al bosque, donde
el lenguaje no tenga nunca mas sentido; dura poco,
la hora del láudano me libra pronto de mis pensamientos.

Es cruel pensar que después de todo,
nadie vigila en el panóptico, la matriz nunca tuvo
chipset central, y las cabañas de cartón ya no
tienen que fingir ser de madera, porque
cuestionarlo es casi un delito.

Creiamos que el emperador no podía sangrar,
cuando ni siquiera podía sentir,
y lo entendimos de golpe, con pudor lo negamos
y de nada servía gritar que todo era falso,
porque las sirenas pitaban.

Todos volvían a su puesto y aunque yo llorase
de dolor y rabia y me tatuase a fuego
que moríamos y vivíamos
para Nada,

Nunca, nadie, escapó, ni se cuestionó de verdad el mundo,

a veces pienso que ni siquiera yo,
que no asumo el carácter de realidad de las construcciones culturales
conseguiré nunca estar fuera de ellas.

Ni reventar a pedradas las sirenas me hará escapar,
porque significará reconocerlas, y ser atrapada de nuevo,
por un monstruo con miles de tentáculos del que ni los alucinógenos pueden librarte.


[Explicación: Este poema fue escrito al despertar un día tras tener un sueño que responde a unos anhelos que forman parte de mí desde hace tiempo, fue para mí la visualización onírica de una sociedad que se niega a ver una realidad latente, y el reinventar la concepción del poder en tanto que no hay un club Bilderberg dirigiendo el mundo, el ser humano es mucho mas caótico que todo eso, y no somos capaces de ver mas allá de las ficciones que afirmamos que son nuestro mundo, y ni siquiera podemos ver que su forma es pura ficción.

El verso después del cambio de la contextualización es el único "alegre" y la alegría es cortada por el opio, o el soma para quienes no quieran oir una palabra tan dura, el carácter pesimista no debe tomarse como algo doloroso sino como un grito ansioso no para recuperar la sociedad arcaica (al estilo del Manjar de los Dioses) solo para comprender que nuestra finitud es mucho mayor incluso de lo que nos habíamos contado, no implica que "nuestro" mundo sea falso, solo implica reconocer que forma parte de un relato que nos hemos contado, y del que se puede escapar, con una voluntad que no soy capaz de ver en nadie.]

sábado, 27 de junio de 2015

Dietilamida de ácido C20 H25 N3O

La suave caricia del pedacito de cartón
amargando y quemando sobre la lengua,
del gran manjar de las diosas hiperconcentrado
sobre el micropunto que explota en la garganta.

Ansiedad, lo espero y no llega, escalofríos,
sé que está cerca, vendrá, estremecimiento,
empiezan a doler los ojos, las pupilas
se abren de repente, desfallecimiento.

Mi cuerpo convulsiona, sin moverse y mi mente
se desdobla sobre sí misma y se reconoce
con euforia como elemento que existe,
o quizás, con iirelevancia de su existencia.

Los colores se entremezclan y el tiempo
es de nuevo solo números insignificantes,
el resto del mundo es solo un accidente
y las salomónicas estructuras del pensamiento,
se hunden.

No importa nada ya mas lejos de mi piel,
mis pies, mis dedos, mi alma y mis ojos,
mi pecho se abre y disparar y escupir
cualquier tristeza o preocupación,
no conlleva esfuerzo alguno,
el problema es que mañana,
habrá que despertar.

Y fingir que nada en tí se ha transformado,
o empezar a vivir y escapar, y gritar.

miércoles, 24 de junio de 2015

Cita

"Los psicodélicos no son ilegales debido a un gobierno amoroso que se preocupa porque saltes de tu ventana. Son ilegales porque disuelven las estructuras de opinión y derrumban los modelos de comportamiento y procesamiento de información. Te abren a la posibilidad de que todo lo que sabes está equivocado." -Terence McKenna

viernes, 15 de mayo de 2015

Vértigo

Vértigo, me susurra con desgañitados gritos
el canario que desde su diminuta jaula se retuerce;
no grita por falta de comida y agua,
se asfixia; la vida le queda demasiado lejos.

Vértigo, dolor en la garganta, miedo a caer,
miedo, como un cachorro que intuye su destino,
respiro despacio, no ocurre nada, sigo vivo,
me lanzo a correr y al fin, me espera el horizonte.

Mis pulmones se llenan de aire hasta escocer,
el viento me corta los labios, la cara, desfigurada
por la prisa, la ansiedad y la decisión,
de no volver nunca a mirar hacia atrás.

El canario, se estrella neurótico contra los barrotes,
parte su pico rompiéndolos, pero no encuentra dolor,
ni sangre, ni duda un segundo en arrastrarse, batiendo,
con la mayor de las rabias sus alas atrofiadas,
hasta levantar el vuelo.

Volamos, juntos, como si se fuera a acabar el espacio
para dar el siguiente paso.
Volamos, demenciales y acelerados, respirando
tanta cortisona como dudas y libertad.

La negrura tan aparentemente lejana nos golpea
de repente y caemos, exhalando frenéticos el aire gélido
de la noche que acaba de terminar.
Al final, saltar al vacío, volar, hackear la vida,
no nos mató.

Al valor.